MI PRIMERA PROMESA CUMPLIDA DE AÑO NUEVO
Hoy limpié mi cuarto y es la primera promesa (y quizá la única) que he cumplido en este año nuevo. Digo limpiar de manera genérica pues la verdad que lo que hice fue una mezcla que implicaba limpiar, escarbar, aspirar y por último encerar y lustrar toda mi habitación.
Sin embargo, lo más resaltante de todo este proceso, es cuando decidí deshacerme de todos esos objetos que con el tiempo se han ido amontonando en los cajones y esquinas de mi habitación, en muchos casos, sin que me diera cuenta. Entonces fue cuando descubrí la mucha basura que fui capaz de reunir en mi habitación, en todo un año, y que de alguna manera, refleja cómo me fue en el 2008.
Por ejemplo, en mi limpieza encontré una gran variedad de tickets de Wong y Metro que registraban mis consumos de Shampoo y desodorantes, no sé por qué, pero el año que pasó simplemente se me dio por probar todas las marcas existentes en ese tipo de productos: Pantene, Pert, Anúa, Herbal, Axe, Nivea, entre otros. Así también, encontré muchas cajitas vacías de pastillas y medicinas de las tantas que tomé durante todo el año pasado. Todas ellas con sus respectivos recibos, recetas y bolsitas de Inkafarma. La verdad y sacando cuentas, el año pasado creo que fue mi peor año en cuanto a la salud se refiere, pues haciendo cálculos rápidos estimo que por lo menos una tercera parte del año la pasé en consultas y consultas, entre médicos y médicos, desde medicina general hasta especialistas, y con problemas diversos que van desde la piel, el estómago, los bronquios, los ojos, infecciones diversas y más. Espero sinceramente que este año me vaya mucho mejor en este sentido.
Por último, encontré varios boletos que no sé por qué no los boté en la basura y las guardé en los cajones de mi mesa de noche. Están por ejemplo, en orden cuantitativo, los boletos del micro de la ruta 80 (Tacna, Salaverry, San Juan de Lurigancho), los de la empresa Roma que va a toda la Brasil y la Marina y los que van toda la Arequip y Miraflores. La primera línea es debido a que pasé mayor parte de mi tiempo en la Residencial San Felipe pues allí compré la mayoría de mis medicinas (lo que prueba mi mal año en la salud), la segunda es porque Silvia vive en la Marina y este año solía pasar cada semana unos dos días con ella en su casa, y la última, es las pocas veces del año (unas cuatro veces) que salí con mis amigos a tomar en un bar de Porta, en Miraflores.
Por supuesto que también encontré objetos que no tienen razón de ser y que no recuerdo cuándo los coloqué en aquel lugar o si quizá se coló allí de otros años viejos. Estaban por ejemplo un par de pilas Panasonic, unos audífonos rotos, un cassette de VHS (VHS!!!), un par de CD’s piratas de Fito Páez y Joaquín Sabina, mi boleta de notas del quinto ciclo de la Universidad (la misma que acabé en el 2006) y una estampita del Señor de los Milagros lo que resultó sumamente curioso porque según recuerdo mi última presencia en una procesión fue hace 13 años aproximadamente.
En todo caso hoy limpié mi cuarto y de alguna manera, creo que es la mejor manera de deshacerse de ciertas malas vibras del año pasado (y tal vez de los otros años que arrastramos) y comenzar nuevamente de cero, limpios, escarbados, aspirados, encerados y lustrados.
Hoy limpié mi cuarto y es la primera promesa (y quizá la única) que he cumplido en este año nuevo. Digo limpiar de manera genérica pues la verdad que lo que hice fue una mezcla que implicaba limpiar, escarbar, aspirar y por último encerar y lustrar toda mi habitación.
Sin embargo, lo más resaltante de todo este proceso, es cuando decidí deshacerme de todos esos objetos que con el tiempo se han ido amontonando en los cajones y esquinas de mi habitación, en muchos casos, sin que me diera cuenta. Entonces fue cuando descubrí la mucha basura que fui capaz de reunir en mi habitación, en todo un año, y que de alguna manera, refleja cómo me fue en el 2008.
Por ejemplo, en mi limpieza encontré una gran variedad de tickets de Wong y Metro que registraban mis consumos de Shampoo y desodorantes, no sé por qué, pero el año que pasó simplemente se me dio por probar todas las marcas existentes en ese tipo de productos: Pantene, Pert, Anúa, Herbal, Axe, Nivea, entre otros. Así también, encontré muchas cajitas vacías de pastillas y medicinas de las tantas que tomé durante todo el año pasado. Todas ellas con sus respectivos recibos, recetas y bolsitas de Inkafarma. La verdad y sacando cuentas, el año pasado creo que fue mi peor año en cuanto a la salud se refiere, pues haciendo cálculos rápidos estimo que por lo menos una tercera parte del año la pasé en consultas y consultas, entre médicos y médicos, desde medicina general hasta especialistas, y con problemas diversos que van desde la piel, el estómago, los bronquios, los ojos, infecciones diversas y más. Espero sinceramente que este año me vaya mucho mejor en este sentido.
Por último, encontré varios boletos que no sé por qué no los boté en la basura y las guardé en los cajones de mi mesa de noche. Están por ejemplo, en orden cuantitativo, los boletos del micro de la ruta 80 (Tacna, Salaverry, San Juan de Lurigancho), los de la empresa Roma que va a toda la Brasil y la Marina y los que van toda la Arequip y Miraflores. La primera línea es debido a que pasé mayor parte de mi tiempo en la Residencial San Felipe pues allí compré la mayoría de mis medicinas (lo que prueba mi mal año en la salud), la segunda es porque Silvia vive en la Marina y este año solía pasar cada semana unos dos días con ella en su casa, y la última, es las pocas veces del año (unas cuatro veces) que salí con mis amigos a tomar en un bar de Porta, en Miraflores.
Por supuesto que también encontré objetos que no tienen razón de ser y que no recuerdo cuándo los coloqué en aquel lugar o si quizá se coló allí de otros años viejos. Estaban por ejemplo un par de pilas Panasonic, unos audífonos rotos, un cassette de VHS (VHS!!!), un par de CD’s piratas de Fito Páez y Joaquín Sabina, mi boleta de notas del quinto ciclo de la Universidad (la misma que acabé en el 2006) y una estampita del Señor de los Milagros lo que resultó sumamente curioso porque según recuerdo mi última presencia en una procesión fue hace 13 años aproximadamente.
En todo caso hoy limpié mi cuarto y de alguna manera, creo que es la mejor manera de deshacerse de ciertas malas vibras del año pasado (y tal vez de los otros años que arrastramos) y comenzar nuevamente de cero, limpios, escarbados, aspirados, encerados y lustrados.





1 comentarios:
Muy buena idea. Mañana mismo limpio el mío.
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